Olimpia Fregoso/ BDM en MR SOLUTIONS
Actualmente toda empresa depende de sus datos para operar. Desde sistemas administrativos hasta plataformas de atención al cliente, el centro es la información.
Por eso, perder datos o detener operaciones, aunque sea por unas horas, puede generar pérdidas económicas, problemas legales y daño a la confianza de los clientes y he aquí donde entran dos conceptos clave:
- Backup
- Disaster Recovery (DR).
Aunque en muchas ocasiones se usan como si fueran lo mismo, pero no lo son. El backup es la copia de la información para evitar perderla. El disaster recovery es el plan para volver a operar después de una falla o ataque.
El primer paso para una buena estrategia es identificar qué es realmente importante. No toda la información tiene el mismo valor. Es necesario definir qué sistemas y datos son críticos para el negocio. A partir de eso, se establecen dos objetivos priomordiales:
- RPO (Recovery Point Objective): cuánta información se puede perder sin afectar gravemente la operación.
- RTO (Recovery Time Objective): cuánto tiempo puede estar detenida la empresa sin generar un impacto fuerte.
Si se tiene esto claro es posible diseñar el esquema de respaldo. Una práctica es la regla 3-2-1: tener al menos tres copias de la información, en dos medios diferentes y una fuera de las instalaciones. Hoy esto suele combinar servidores locales con almacenamiento en la nube. Además, es importante que al menos una copia no pueda ser modificada (inmutable), para protegerla de ataques.
La seguridad del Backup es fundamental. Muchos ataques actuales buscan eliminar o cifrar los respaldos antes de afectar los sistemas principales. Por eso, se deben aplicar medidas como accesos controlados, uso de contraseñas seguras, autenticación multifactor y monitoreo constante.
Y si vamos al disaster recovery debe ser práctico y claro. No se trata solo de tener documentos, sino de saber exactamente qué hacer en caso de falla. Esto incluye definir responsables, pasos a seguir y tiempos de recuperación. También es recomendable automatizar procesos para reducir errores y acelerar la restauración de servicios.
Un punto que muchas empresas descuidan es la prueba de estos planes.
Finalmente, el uso de la nube ha facilitado mucho estas estrategias. Permite guardar información de forma segura y recuperar sistemas desde otros entornos en caso de emergencia, lo que ayuda a mantener la operación activa incluso ante situaciones críticas.
En resumen, una buena estrategia de Backup y Disaster Recovery no es complicada, pero sí requiere orden y disciplina. Se trata de saber qué proteger, cómo hacerlo y cómo recuperarse rápidamente. Las empresas que se preparan no solo evitan pérdidas, también ganan estabilidad y confianza para crecer.





